
Así de sencillo. Pero como sucede siempre con las cosas sencillas, con las reglas más básicas, a menudo las olvidamos.
Leyendo un libro encontré la historia de un vendedor. Y curiosamente era vendedor de un distribuidor. En aquella historia recuerdo claramente que después de una visita aquel vendedor dijo: "Los enemigos no te compran".
Qué observación tan sencilla. Pero cuán profundas implicaciones tiene. ¡Por supuesto! Sus enemigos no le comprarán. Por tanto, hagas lo que hagas, evita hacer enemigos. Has lo contrario; has amigos.
Hacer enemigos es fracasar, en el caso de un distribuidor, porque destruye la relación. No irrites a los demás hasta el punto de volverlos enemigos. No seas tan insistente ni agresivo que los conviertas en enemigos. Los enemigos no te copmprarán. Evita fracasar.
Pero cuando te suceda estar en un momento de fracaso no te frustres, mejor aprende. Yo aprendí que uno debe dejar la puerta abierta, sea cual sea el caso. La relación a largo plazo es siempre más importante que la venta inmediata. Ningún negocio individual vale la pena como para poner en peligro esa relación.
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